“El discurso de mi música es el discurso de mi vida”
- La Yapa
- 23 feb
- 6 Min. de lectura
Este artículo ha sido publicado originalmente en el periódico digital Va Con Firma

¡Que años! La velocidad de la sobreinformación dicta de manera casi distópica que casi todo está jodidamente jodido. Por momentos es agobiante y por izquierda o por derecha se nos invita a pensar que solo hay días crispados y oscurantismos en puerta. Dentro de ese combustible pesimista -necesario para que vivamos en grieta y no molestemos a quienes realmente se benefician con nuestras peleas en el llano- existe un discurso bastante jodido que dice que se están apagando algunas expresiones humanas, que hasta aquí fueron cotidianas. Son oficios, profesiones y roles sociales que se anuncian como “discontinuadas” o “poco útiles en la actualidad”, suponiendo que “lo nuevo” está surgiendo y todas estas expresiones no tendrían sentido en una sociedad que “está cambiando”. Esta idea preconcebida de que “el cambio” es bueno por sí mismo, que es un poco la que nos ha convertido en seres sociales un poco insensatos ¿no?.
Uno de esos oficios menospreciados por el post-postmodernismo (o como diablos se llamen estos años de globalismos y corporaciones) es el de cantautor, que desde la hegemonía del poder se intenta discontinuar para cambiarlo por el nuevo oficio del simple “entretenedor” intentando desligitimar, tratar de anticuado y perimido (e incluso maldecir) cuando el cantante o el cantautor asume la más mínima posición socio política desde su arte del cantar. Ni que hablar de su vivir.
Pongo este ejemplo con el genérico en masculino, y digo “cantautor”; pero si dijera “cantautora”, cualquier lector o lectora en Argentina ya estaría pensando concretamente en las dos a las que el presidente de la nación -y toda la horda odiante que lo apuntala- viene basureando y exigiéndoles que entretengan y no “malvivan” levantando sus voces por las cosas en las que creen.
Quizás lo masivo del ejemplo sirva para ilustrar un poco el panorama (el paño) en el que entra nuestro invitado de hoy: un cantautor.

Simón Bernal nació en Chile, pero vivió desde muy pequeño en Neuquén. Todo el mundo que lo conoce -la prensa, su público, sus amistades, su familia- lo ubica como neuquino. Desde hace más de una década está radicado en Buenos Aires y desde esta capital latinoamericana proyecta su trabajo, grabando allí, alimentando su arte desde allí, presentándose en vivo mayormente allí y militando socialmente allí.
Si bien Simón “nace” a la composición musical de adolescente, en un momento en el que estaba escuchando géneros tan definidos del rock como el Black y el Niu Metal, hay que despegarlo de cualquier género, porque desde entonces ha tocado electropop, ha recurrido a ritmos latinos de los más diversos y no se ha casado con ningún género en particular. Si con un formato: la canción; porque la canción es la herramienta que le ha permitido encontrar su lugar de expresión en el mundo. Por eso puede ser un poco dificil explicar qué estilos hace Simón Bernal, pero es sumamente fácil explicar quien es: un cantautor.
Desde 2012, cuando largó su laburo “estable” en Neuquén y se fue a Buenos Aires, Simón grabó y tocó con todo el mundo dentro del circuito independiente de músicxs y cantautorxs. Grabó con CH Respira, Paula Maffia, Joaquin Saez, Sol Pereyra, La Walichera (Negra Saravia), Rocío Jimenez, Mariana Michi, Noe Pucci, Ivonne Guzmán y una lista casi incalculable de otras personas que viven de y en la música.
En el estudio es su propio productor. Uno bien obsesivo según su propio decir. Pero no es un llanero solitario, y ha llegado a laburar y confiar su laburo a referentes totales del trabajo en estudio como Mario Siperman.
Desde hace unas semanas está en Neuquén y deben estar todxs atentxs porque de ve en cuando irrumpe con un concierto en los escenarios vernáculos, como lo hizo por ejemplo este jueves pasado cuando se subió a las tablas en Morrigan, un espacio de cantautores 100% neuquino.
Aprovechamos su estadía en la región para preguntarle de todo en una entrevista que busca que conozcas en varios aspectos a un cantautor que, en definitiva, viene a corroborar que -mal que le pese al caretaje postmoderno- el oficio está lejos, pero muy lejos, de ser algo perimido.
Simón ¿Quién sos? Contalo como si tuvieras que resumirlo todo en un solo párrafo
Soy un cantautor chileno/argentino. Me interesa brindar canciones genuinas y accesibles, que a su vez tengan una cuota de complejidad y novedad. Encontrar un equilibrio entre lo simple y lo complejo. El discurso de mi música es el discurso de mi vida, entiendo que todo pensamiento es político, o sea es un posicionamiento. Me gusta decir cosas en el arte, estoy en contra de la censura
Los años del siglo pasan y vos va encontrando lugares nuevos para ser cantautor. Se te ve fusionando permanentemente. Mutaste muchas veces ¿Ese ya es tu método o sentís que te podés establecer en un lugar más fijo?
Me atrae la mutación en el arte, el cambio, aunque puede existir el riesgo de no encontrar una identidad. Siento que para mí es un desafío, encontrar ese lugar fijo en donde el centro de la canción sea ese pan, esa simpleza; y en los arreglos y el estilo este la mutación siempre latente.
Te escuché decir de vos mismo en varias notas que sos un “maniático del sonido” y lo decías de manera despectiva, como reconociendo que ese nivel de manija no era bueno para tu laburo ¿Estás “curado” de ese mal?
¡Sí: estoy curado de ese mal! (risas). Sigo siendo un poquito obse pero eso ya es parte de mi personalidad. No quise terminar como el meme del esqueleto tirado arriba de una consola. A la mezcla final hay que terminarla y dejar que el tema siga su camino en otros oídos.
Es dificilísimo reastrear de dónde vendrían tus influencias como cantautor, pero ¿es cierto que Silvio Rodriguez fue el primero que te convenció de hacer canciones?
Si, los primeros temas que intente sacar en guitarra son de Silvio. Desde ese momento me acompaña, ya uno siente que tiene una relación personal con algunos artistas, se siente entendido o interpelado de una forma muy personal.
A Buenos Aires llegaste con un proyecto de tocar en la calle, largando todo en Neuquén ¿Encontraste lo que estabas buscando en ese momento, o todo fue muy distinto a lo que te imaginaste que iba a ser?
Sí, encontré lo que buscaba. Buenos Aires es una ciudad alucinante y llena de puentes (hay que estar receptivo y con energía porque también es una selva que te aplasta). Allí conocí un espacio de trabajo y militancia (la Asamblea de San Telmo) y la posibilidad de seguir con mi carrera musical en una ciudad con una vida cultural enorme.
Por lo que contás de esa experiencia callejera surgió una suerte de acercamiento a las organizaciones de músicos, a lo asambleario en el buen sentido ¿Cómo ves que están esas redes hoy por hoy? ¿Seguís en la Asamblea de San Telmo?
Sí, claro. Ante un gobierno que está siendo muy duro con el pueblo nuestra salida es lo asambleario, lo colectivo, agruparnos para generar lazos, economías alternativas. También para poder salir a la calle a manifestarnos. Sigo en La Asamblea del pueblo, y en el comedor para gente en situacion de calle, porque hay un montón de gente que está desbordada. La situación económica de la gente es muy crítica.

VCF: Sos un músico independiente que ha visto en un camino de apenas 15 años que diferentes formas de producción cambian radicalmente ¿Cómo la llevás? ¿Cambió tu forma de entender hacia donde tenes que ir como persona y como músico o sigue siendo parecido a lo que te decía tu Simón de 20 que había que hacer?
Es increíble como ha cambiado el mundo en los últimos años, y como parte de eso, el mundo de la música. Mi percepción ha cambiado mucho porque he tratado de mantenerme al día con las formas de producir y difundir música. Aunque no siempre esté de acuerdo con las nuevas tecnologías, desde mi lugar para poder hacerme escuchar, tengo que usar esos mismos puentes.
VCF: Hablemos un poco de futuro. Contame primero que artistas sub 25 te gustan, luego decime cuales serían tus planes inmediatos como cantautor y luego animate y tirame cómo ves que va a andar todo en los próximos años en el mundo de la música independiente.
Bueno... (piensa)... Yo soy mucho de escuchar Los Beatles, King Crimson o Violeta Parra, o sea lo nuevo para mí es Radiohead o Bjork (risas). A ver: Rosalia es mi favorita de la nueva ola urbana, en Argentina hay pibes y pibas muy grosxs como Milo J, Ca7riel y Paco Amoroso, Dillom, Naty Peluso. Mis planes inmediatos son: sacar un single que ya tengo prácticamente listo y también estoy preparando un Ep. Tengo más shows en el valle que iré anunciando. Veo el futuro con esperanza, veo gente joven que está usando la cantidad de recursos que tenemos hoy de una forma muy inteligente, y con la voluntad de hacerlo de forma independiente, con un posicionamiento político anticapitalista con el que coincido.
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